sábado, 20 de junio de 2009

Basura cibernética, fantasías y sueños asfixiantes


¿Será al final de cuentas basura la infinidad de información existente? Entre sueños y fantasías el navegador cibernético me lleva a conexiones variadas que surgieron de curiosidades, intereses y deseos que se ahogan en lágrimas burlonas y nudos en la garganta. A veces surge la pregunta de si saber encontrar infinidad de información sea útil, más se refuerza la duda al saberme obsesiva; característica poco común en las personas a las que les gusta ser felices, característica que muchas veces no deja que cierre los ojos por la noche. Ahora revolotean de nuevo en la mente las siglas IRD (Institut de Recherche pour le De´veloppement) e INRA (Institut de Recherche Agronomique en Europe) y se repite recherche, recherche che che. ¿Qué tan lejos está esa experiencia de aquí? Nuevamente la frustración viene a decir que se necesitan incontables cualidades; habilidades y capacidades para ser considerado dentro del ámbito científico y la búsqueda del conocimiento. ¿Acaso no es suficiente el deseo de saber cosas y de pertenecer al grupo de los buscadores incansables? A los que están dispuestos a emplearse en sólo saber ¿por qué el cielo es azul o por qué Saúl no tolera la lactosa? Es asfixiante y a la vez excitante tener acceso a infinidad de artículos de ciencia publicados desde todas partes del mundo y resulta apabullante pensar que hay un broto que se está marchitando sin producir fruto alguno. Sueño ser discípulo de un científico capaz y algo loco, dispuesto a ser maese de un novato.


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